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Zink City Demonologia

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Zink City es un homenaje gráfico/literario, en clave de terror-cómico, al Padre Zink, famoso cura gaucho de la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina. Desde fines del 2015, las historias del primer y único superhéroe salesiano, gaucho y...

Location:

United States

Description:

Zink City es un homenaje gráfico/literario, en clave de terror-cómico, al Padre Zink, famoso cura gaucho de la ciudad de Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina. Desde fines del 2015, las historias del primer y único superhéroe salesiano, gaucho y patagónico, se fueron publicando en la Revista CALEUCHE y en distintos formatos virtuales. A finales de 2019 se publicó el libro Zink City: El oro de Popper y otros misterios de espanto, donde nuestro cura se enfrenta como guerrero exorcista a distintas encarnaciones del mal. En la parte final del libro, denominada Demonología, se invitó a diez artistas del sur a representar al padre Zink luchando contra diversos demonios, y se escribió una breve narración sobre cada batalla. Estos episodios fueron adaptados en versión de radioteatro por EL INAUDIBLE para ser transmitida por emisoras locales y compartido en las redes sociales. Zink City - Autores: Fede Rodríguez y Omar Hirsig

Language:

Spanish


Episodes
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Zink City Demonologia - XI El demonio de la carne

1/28/2022
Como el mercurio que se atrae a sí mismo, de igual modo los espíritus de los animales desangrados recorrieron las paredes y los pisos manchados y se fundieron para dar vida al Demonio de la carne. Este ser de las tinieblas más densas habita en las ruinas del antiguo matadero de CAP, donde miles de corderos gritan todos los veranos. Erguido sobre sus patas de toro, con un rostro mezclado entre carnero viejo y simio de colmillos afilados, este engendro tiene sobre su cabeza una enredadera de ojos y cuernos que en cada anochecer lo conecta con el miedo de los animales que están por ser sacrificados. Huele la piel sudada de los que hunden el cuchillo y los persigue para amputarles los miembros y sacarles vivos los mondongos. Ahora tiemblan las manos de los carniceros que antes no temblaban. Sostienen inseguros los cuchillos y fuman nerviosos acomodándose las boinas. Las moscas los visitan de a centenas y vuelan rabiosas a su alrededor y a través del humo. —Los hombres tienen miedo y no quieren venir a trabajar. ¡Con rezar no hacemos nada! —dijo una de las viejas mientras trenzaba unos chinchulines. —Necesitamos que venga el cura gaucho bien armado, que le abra un buraco en el pecho para poder mojar los dedos y salpicar al viento y al Río Grande la sangre del demonio —dijo una mulata ciega que entre la grasa y los despojos acariciaba una molleja. —Va a venir. A nuestro Dios le gustan los asados —dijo el espíritu de un niño decapitado.

Duración:00:14:57

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Zink City Demonologia - X Un hombre muerto a varias leguas

1/28/2022
Alertado por un alambrador, el padre Zink se presentó en el puesto Taruco, cerca del casco de la estancia Río Irigoyen. Los paisanos decían que desde la desaparición de Pedro Cuyul, ocurrida años atrás, el rancho estaba engualichado; juraban que los caballos se ponían locos cuando se acercaban, que se escuchaba como si alguien arañara las paredes y que las velas parpadeaban haciendo que los visitantes vieran pasar sombras extrañas a sus espaldas. A la medianoche, el padre puso encima de la mesa un mantel blanco y encendió cuatro velas. Tomó dos cálices de madera y los llenó de ginebra. Dijo salud, empuñó su revólver, y el vaso de enfrente se vació solo. —¿Qué te ha pasado, hermano? —susurró el cura. Adelante suyo se formó una especie de niebla de la que salieron dos brazos fuertes que tomaron al cura por la sotana, implorando piedad. —¡Soy Cuyul, padre! Hace unos años me quedé dormido en el bosque en una noche de invierno y nunca más pude despertar. Estaba borracho y embroncado. —¿Por qué estabas enojado? —Unos meses antes había conocido a la Silvestra… y fue una fiesta de amor. A la semana de estar juntos noté que le había crecido la panza y pensé que se había pasado comiendo papa... A los cuatro meses ya casi no podía caminar… ¡Estaba preñada de un hombre anterior! Yo sé que padre es el que te cría, el que te enseña a domar un potro, el que te da unos buenos golpes cuando andás haciéndote el leso… Yo me iba a hacer cargo… Lo que no podía soportar era pensar en la criatura dentro de la barriga mientras nosotros hacíamos la porquería… Sígame, padre, necesito descansar… Zink galopó junto a la nube parlante varias leguas hasta llegar a un bosque cerrado. En ese lugar encontró un esqueleto humano que en la mano tenía apretada una botella de pisco. Hizo un pozo para enterrarlo. A unos metros vio el esqueleto de un caballo sobre el que se posaba un pájaro negro. El cráneo tenía el freno y el cabestro puestos, ambos amarrados a un árbol. El costillar recibía de lleno todo el viento que venía del mar.

Duración:00:08:38

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Zink City Demonologia - IX Regresarás al mar

1/28/2022
Dicen los viejos de Río Grande que esta historia ocurrió en el verano del 84. Ese día, se pudo ver a un grupo numeroso de hombres caminando impacientes y girando alrededor de la antigua torre de agua, como hipnotizados. Escuchaban una voz que cantaba embrujadas y tristes canciones de amor. Defensa Civil y la policía evitaron que el grupo ingresara a la fuerza al edificio. Testigos aterrados de esa turba romántica, una pareja de ancianos fue a buscar al padre Zink y le confesaron una extraña historia. A comienzo de los 40, ellos y su bebé formaban una joven familia. Años después, la pequeña desapareció tragada por las aguas del Atlántico, en un misterioso accidente mientras marisqueaban. A partir de esa tragedia, en ciertas noches tranquilas y de niebla, en la puerta de su casa aparecen canastos con frutos de mar y pescados. Nunca vieron a la criatura que allí los deja, pero en varias oportunidades escucharon su canto. Sin perder el tiempo, el padre Zink se puso su sotana de neopreno y decidió entrar al tanque para ver qué secreto escondía. Perplejo quedó ante el extraño canto de una joven de piel bronceada y cabellos rubios, de espalda delicada y senos pequeños, que tenía en vez de piernas una cola de caballa. Sacó con cuidado a la criatura del tanque y la llevó ante los ancianos, que la besaron con infinito cariño. Luego, conmovido por su amargo llanto, la dejó en libertad en el mar. Cuentan que una salmonera noruega, que intentaba instalarse en la Tierra del Fuego, la habría atrapado con sus redes y escondido en la torre, con la ruin finalidad de clonarla y vender carne enlatada de sirena en Asia.

Duración:00:08:18

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Zink City Demonologia - VIII Voces en el sueño

1/28/2022
Después de haber comido un buen asado, el padre Zink se recostó en el bosque de la Misión para rezar un poco, y se quedó dormido. De repente notó que estaba flotando sobre una gran masa de agua oscura. Sus manos sostenían temblando la escopeta en la garganta. Una voz le dijo: —Estás cansado, cristiano. Diste lo mejor de vos, e igual el mal sigue avanzando sobre los hombres. Todos estarán tristes por un tiempo, pero lo superarán. Te harán un par de estatuas y unos homenajes a los que cada año asistirá menos gente… El mundo será un lugar mejor sin vos… Apretá el gatillo y dejá que la sangre te arrastre al olvido. Ya ni Dios puede salvarte. Al cura se le escaparon unas lágrimas, y cientos de voces de jóvenes empezaron a hablar juntas: —¿Quién va a jugar con nosotros en el patio? ¿Quién me va a confesar? ¿Quién me va a enseñar a afilar el cuchillo? ¿Y a amansar un potro? ¿Quién me va a ofrecer un mate y un buen consejo? ¿Quién me va a dar agua bendita cuando me duelan las muelas y el alma? ¿Quién va a bendecir mi auto? ¿Quién me va a casar? ¿Quién va a bautizar a mis hijos? ¿Quién va a sacar al Diablo a patadas cuando venga a ensuciarnos? El padre despertó de golpe y vio un zorro. Es común que el demonio se meta en ellos para espiar y jugar con la mente de los paisanos. El bicho lanzó un ladrido agudo e intentó morderlo, pero el padre le disparó. Luego llevó el cadáver al padre Ticó para que lo embalsamara. Hoy se lo puede ver en el museo Fagnano; es el que parece que hubiera mordido un limón.

Duración:00:08:24

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Zink City Demonologia - VII La espada turca

1/28/2022
LA ESPADA TURCA ¿Qué hacía esa enorme espada en la oficina del padre Zink? Nos contó que se la había regalado un poderoso hacendado de Santa Cruz, después de confesarlo. Han pasado más de mil otoños desde que salió reluciente de la forja. En el siglo VIII de la era de nuestro Señor, su anterior dueño, que la blandió derramando sangre sobre las crines de su negro caballo en las calientes arenas de Yemen, fue el poeta loco Abdul Alhazred. El cura dijo que luchó con ella solo una vez, cuando tuvo que enfrentarse a un gigante cebado por el Diablo. Habló de un bosque cerca del Lago Blanco, habitado por un ser furioso con el corazón demasiado pesado; habló de una criatura de más de seis metros de altura, fea como soñar con arañas, con la piel gruesa y colmillos del largo de una oveja, que cuando alzaba los brazos parecía arañar las estrellas; habló de un monstruo que se daba panzadas comiendo cristianos; habló de su supuesto origen, de matrimonios de parientes demasiados próximos que, generación tras generación, se casaban con más parientes y salían hijos deformes; habló de cómo lo desafió, confiando siempre en esa poderosa fe que endurece el agua, y de cómo el gigante intentó aplastarlo con un mazo descomunal; habló de la espada turca rasgando el abdomen, del filo separando la cabeza, del enorme cuerpo abandonado en el campo, que sirvió de alimento a las aves de los cielos. Luego dijo que estas historias se iban a seguir contando, por los siglos de los siglos, hasta que Dios deje de soñarnos, y soltó una carcajada. Y sí, a veces, al cura le gustaba bolacear.

Duración:00:08:54

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Zink City Demonologia - VI La cólera del cura

1/28/2022
Miércoles 10 de enero de 1979 En la oficina del padre Zink sonaba la radio a todo volumen. El relator narraba la final del Campeonato Nacional Argentino de Fútbol: River Plate versus Club Atlético Independiente. Con el segundo gol de los diablos de Avellaneda el estadio explotó. El árbitro marcó el final del encuentro y el Rey de Copas se consagró campeón. Los rojos fueron los dueños absolutos del partido y Ricardo Enrique Bochini, inspirado desde el primer minuto, la estrella máxima del campo de juego. Ya en el vestuario, ¨el Bocha¨ no disimulaba su alegría: ¨Me contagia el clima, la gente, los fuegos, las banderas rojas y los demás rituales del fútbol. Encaro estos partidos sin ponerme nervioso por la responsabilidad de ganar, sé que hay fuerzas superiores que nos protegen. Siempre voy a estar orgulloso del contrato que firmé con sangre para estar en Independiente¨. Unas risitas perversas retumbaron en la capilla de la Misión Salesiana. El padre se acercó furioso y encontró a un demonio barrabrava que quemaba con un cigarro una camiseta de los millonarios mientras bebía vino de misa mezclado con jugo Tang en un tetrabrik cortado al medio, alentando a viva voz a Independiente desde un banco para rezar, como si fuera un para-avalanchas. Hay cosas con las que no se jode.

Duración:00:08:06

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Zink City Demonologia - V El íncubo de la mala sed

1/28/2022
Este ser maléfico recorría los bares de Río Grande, no para seducir sanamente, sino para avivar los más bajos instintos. Fiero de aspecto, pero muy sensual y descarado en sus movimientos, dicho íncubo era atraído por los pensamientos desviados de las víctimas y, cual amante consumado y baqueano en el amor, con su enorme lengua lamía cuanta dama fértil encontraba durmiendo borracha en la barra de los locales nocturnos, para luego dejar su esencia y así, obviamente, engendrar una raza degenerada de títeres retardados al servicio de Satanás. Como Ulises en la isla de los Cíclopes, que se valió de un odre de vino para dormir y luego cegar al terrible Polifemo, el padre Zink tomó su bota y roció al demonio con un cóctel de sangre de Cristo malbec, ají putaparió y otras magias santas. ¡Bebamos y vivamos en paz! Dejemos que el bravo padre termine su misión en soledad. Tranquilos, amigos, que Dios no manda jamás a un necio para que hiera a los malvados.

Duración:00:07:08

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Zink City Demonologia - IV Sin trampas con el Diablo

1/28/2022
En un rancho iluminado con velas, en una noche de domingo, el padre Zink escuchó a una familia de peones llorar lágrimas tristes mientras le contaban que estaban siendo acosados por el Diablo. Al parecer, una vecina llena de rabias y envidias les había metido en la casa una docena de globos negros, un frasco con tres colmillos de gato blanco y un muñeco Chucky empapado en querosén. El santo padre entendió que no se trataba de un maleficio de las tinieblas más oscuras, pero igual el asunto era para andarse con cuidado. Sacó un mazo nuevo de su sotana y lo hizo crujir en sus manos. Lleno de viveza criolla dijo con voz fuerte y con los ojos como en trance: —¡Preséntate, Serpiente con patas! Juguemos una partida de truco mano a mano. Veloz como el tahúr acude al garito, el Diablo se corporizó al ser invocado para jugar al deporte que él mismo inventó. —Mirá, cristiano, que si gano me quedo con tu alma —dijo el Demonio con esa voz que siempre es dulce de escuchar. —Y si yo gano, dejás en paz a estos pobres paisanos —replicó el cura, gustoso de empezar el juego que nos hace mentirosos y argentinos. Bebiendo ginebra se trenzaron en un duelo terrible de gestos, risas y tramposa palabrería. Zink jugó tranquilo, como un desperado que entra a la balacera sin derramar una gota de sudor. Nuestro cura sabe que al Diablo sólo se le puede ganar mintiendo con la verdad.

Duración:00:08:05

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Zink City Demonologia - III Desde el hoyo más profundo

1/28/2022
En los campos de Cullen, al norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego, una empresa petrolera trepanó donde no debía. Uno a uno, sus trabajadores fueron desapareciendo como devorados por la tierra. Sin aliento, un peón llegó a la Misión Salesiana, interrumpiendo la misa de nuestro santo padre, diciendo que de las grietas y quebradas de un campo salían numerosos tentáculos enloquecidos. Como el pecador va para el pecado, empuñando sus armas va el cura Zink a enfrentarse con arcanos monstruos indescriptibles. –¡Vengo a arrojarte otra vez a tu Infierno, Satanás! ¡Chau, Cthulhu berreta! Aunque Dios cree mil mundos imaginarios donde esconder estas pesadillas cósmicas, siempre encuentran alguna abertura por donde llegar a nosotros para mostrarnos las más fieras crueldades.

Duración:00:09:05

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Zink City Demonologia - II Los demonios hermanos

1/28/2022
En un cementerio que está en los barrancos de unos montes, dos demonios hermanos intentaron despertar a los cadáveres que duermen bajo las cruces desnudas. Un ejército de muertos, dispuestos a alimentarse con fetos humanos y sangre de niños, palpitaba varios metros bajo la tierra. Poco podían hacer los ángeles que no conocen ni el odio ni el amor, salvo llamar a nuestro cura, el gran gaucho especialista en estas cosas secretas. Cansado de tanto diablo que humilla la fe, el padre Zink, a caballo y armado con una daga, le abrió a cada uno un profundo tajo en el abdomen. Pus verde salió de las heridas, y de sus bocas, agudos chillidos como de ratas aplastadas. Tiró vinagre y ajo sobre sus cuerpos, diciendo la famosa frase de San Benito: ¨Vade retro, Satanás¨. Después bebió ginebra santificada y observó sin interés cómo se deshicieron los restos, bajo la pálida luz de la luna en un cielo roto por las nubes.

Duración:00:07:24

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Zink City Demonología - I Los hombres cabeza de pescado

1/28/2022
Dicen que desde el vientre del mar austral brotan oscuros pobladores de las profundidades sin nombre. Llevan años aterrorizando a los pescadores, hundiendo barcos y dejando huesos rotos esparcidos por las playas. Emergen del agua salada, con sus ojos vidriosos abiertos y saltones, en noches donde se puede ver con mayor claridad ciertas constelaciones, para disputarle al Caleuche los cuerpos de todos los naufragios. Ningún testigo pudo olvidar el ruido terrible de las branquias por donde respiran; la terrible contracción de las branquias cuando alzan la cabeza para adorar a la luna. Cierto día, después de descifrar unas viejas cartas marinas y unos antiguos grabados en las rocas de las costas del cabo Domingo, el padre Zink tomó su escopeta y se acercó a las aguas para esperarlos. Fogonazos en la profunda y helada noche, olor a sangre de pescado, revoltijo de entrañas y tripas, gusto a pólvora en los labios. A la mañana siguiente, el sol y el viento del mar fueron resecando esos cueros escamosos y resbaladizos, esos cuerpos muertos, cubiertos de algas.

Duración:00:07:34